Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. ¿ Estas de acerdo en continuar ?

902 033 733
Área Privada

Canal actualidad

El Economista: Las financieras se arman para atajar un fraude superior a 1.000 millones

0 comentarios
lunes, 24 de febrero de 2014
El Economista: Las financieras se arman para atajar un fraude superior a 1.000 millones

Artículo publicado en El Economista


Un gesto tan simple como declarar 1.000 euros extras de salario o un sueldo inexistente estando en paro para comprarse un coche mejor o lograr un sobresueldo vía crédito se han convertido en una picaresca común que atenaza a las financieras. Son pequeños engaños, crecientes en número con la crisis, que agravan el fraude de bandas organizadas generando un problema a esta industria superior a los 1.000 millones en los que su patronal Asnef cifró la amenaza en 2009.


 

Para combatirlo, la Asociación de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef) ha abierto las puertas a una plataforma creada ad hoc para rastrear pistas en los datos del solicitante de un préstamo y descubrir el engaño.


La herramienta la ha diseñado Confirma Sistemas, sociedad controlada por Signe y participada por un grupo de directivos, y el estadounidense Fair Isacc Corporation (Fico), el mayor proveedor mundial de plataformas de software para la gestión de riesgos.


Su operativa es simple: archiva en un repositorio la información sobre solicitudes de crédito, concedidos o no, por las entidades adheridas. Cuando un cliente quiere comprar a plazos, sus datos viajan a la plataforma, que los rastrea en búsqueda de errores e incongruencias, dando el aviso.


"Si alguien solicita en un solo día cuatro o cinco préstamos, o dice que gana 3.000, cuando hace una semana eran 1.000, o facilita distintos domicilios, se genera la alerta", explica Luis Díez de Vega, director general de Confirma Sistemas.

 

Los golpes que más daño causan son los denominados carruseles de fraude: "Imagina -explica-un polígono industrial donde estén los cuatro o cinco concesionarios principales, llegan estas mafias, a veces con DNI comprados a vagabundos, y como no existe ninguna herramienta que les permita compartir información en tiempo real, piden un crédito en uno, a la media hora en otro... En una mañana se han pulido los cinco, cogen los coches, los venden y al final, ¡váyase a buscar al propietario del DNI!".


Contenido completo del artículo en El Economista.

Tu opinión nos interesa

Nombre:  *
Email:  * (No será publicado)
Comentario:  *

No hay ningún comentario, sé el primero en comentar!