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Las técnicas preferidas por los cyberdelincuentes para cometer fraude

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jueves, 25 de junio de 2015
Las técnicas preferidas por los cyberdelincuentes para cometer fraude

En algunas ocasiones por necesidad, en otras por desconocimiento o por ingenuidad, e incluso por avaricia. Las estafas –o engaños– siguen estando a la orden del día en nuestro país. Manipulación de tarjetas de crédito, acceso ilícito a las cuentas corrientes mediante diversos sistemas o el uso de Internet para realizar pagos con los datos de otras personas, son algunas de las formas más habituales que usan los cyberdelincuentes para cometer fraude.


Clonación de bandas magnéticas

Lo más habitual es que los delincuentes dupliquen las tarjetas en España y éstas sean utilizadas en otros países, principalmente del Este de Europa y Estados Unidos. Para la obtención de la información de la banda magnética se pueden utilizar dos sistemas; directamente mediante la sustracción de la tarjeta, o bien copiando sólo la banda en lo que se denomina punto de compromiso.


Comprar con documentos falsos

Una de las variedades que tiene la clonación de tarjetas es utilizar una clonada para realizar compras en establecimientos, principalmente de electrodomésticos y joyas. Para ello utilizan también documentos falsificados. Dicha actividad se puede realizar tanto aquí como en el extranjero, aunque la mayoría de los participantes en dicha estafa son ciudadanos de otros países.


Banda magnética y pin

En los últimos años se ha extendido esta práctica. A través de un sistema sencillo pero a la vez sofisticado, permite a los delincuentes no sólo duplicar la banda magnética de una tarjeta, sino a la vez saber su código pin, lo que les sirve con posterioridad poder extraer dinero en los cajeros automáticos.

Para obtener los datos en el cajero, los delincuentes colocan en la ranura de la tarjeta un dispositivo muy bien camuflado que, al igual que el propio cajero, lee la tarjeta. Además, instalan una cámara que permite ver y grabar el número de pin que teclea el cliente. Todo ello muy bien disimulado, por lo que es muy difícil detectar.


El lazo libanés

El robo consiste en introducir en la ranura de la tarjeta de los cajeros automáticos un dispositivo fabricado con el plástico de las radiografías y que a simple vista es indetectable por la víctima. Cuando ésta entra en el cajero e introduce su tarjeta, no funciona pero tampoco sale; la tarjeta ha sido atrapada y no sabe cómo sacarla. Entonces aparece en escena el ratero que se ofrece a ayudarle y le dice que introduzca el código pin mientras él pulsa dos teclas.


Al final la tarjeta no se recupera y la víctima abandona el cajero junto con el ratero, aunque éste vuelve poco después para recuperar la tarjeta y sacar el dinero con el pin que ha obtenido al fijarse en los números cuando la víctima los introdujo delante de él.


Comprar un producto por Internet que nunca llegará

Una de las prácticas más habituales es que el cyberdelincuente clone una página legal y se ponga a vender productos que uno compra, pero que nunca llega a recibir en su domicilio. Son páginas piratas que muchas veces son confeccionadas en países del Este de Europa. Por ello, es importante leerlas con detenimiento porque en muchas de ellas hay faltas de ortografía graves que desvelan que quien lo ha hecho no conoce la lengua.


Darse de alta con documentación falsa

Muchos ciudadanos  han visto cómo les llegaban cargos en sus libretas de ahorro de servicios que no tenían, como teléfono o canales de televisión de pago. Los autores sustraen la documentación y se dan de alta en estos servicios. Normalmente, las víctimas son personas mayores. Se trata de una modalidad delictiva que va en aumento.


Spam más peligroso

La forma más peligrosa de fraude mediante mensajes spam es el phishing (del inglés fishing, pesca). Los spamers tratan de obtener los datos personales del usuario como logins, contraseñas (por lo general de los sistemas de pago on-line), números y códigos pin de tarjetas de crédito, para después usarlos con fines de lucro. Por lo general las víctimas de los ataques phishing son los usuarios de bancos en línea y sistemas de pago en Internet.


Solicitar microcréditos

Los datos obtenidos de otras personas de forma fraudulenta e incluso ficticios son utilizados también para solicitar microcréditos a empresas que se anuncian por televisión. Ofrecen entregar hasta 6.000 euros en menos de 24 horas.


Alquileres fraudulentos

Cuando se acercan los meses de verano aparecen anuncios en Internet para alquilar apartamentos, casas o pisos en las zonas costeras. Los delincuentes los insertan en páginas web clonadas, que están hechas en Ucrania, por lo que es muy difícil perseguir a los que están detrás –se necesitan comisiones rogatorias y no siempre los países colaboran en ello–. El cliente avanza un dinero por una vivienda inexistente y de la que nunca podrá disfrutar.

 

 

 

 

 

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