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¿Llega el fin de las falsificaciones?

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jueves, 24 de abril de 2014
¿Llega el fin de las falsificaciones?

Una micropartícula legible a través de los smartphones podría terminar con el comercio internacional de bienes falsificados que, anualmente, supone una pérdida para administraciones y empresas de billones de dólares.


Se trata de una investigación que se está desarrollando en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y que podría aplicarse tanto a divisas, tarjetas de crédito, componentes electrónicos o productos de lujo, con solo introducir en ellos esta partícula invisible al ojo humano.


Con una longitud de 200 micrones, las micropartículas anticopia están formadas por cadenas coloreadas de nanocristales que brillan cuando se las somete a luz cercana al infrarrojo.


Entre sus ventajas, junto a su enorme capacidad de codificación, destaca la facilidad de fabricación e implantación en cualquier material, su resistencia a temperaturas extremas, al desgaste y a las exposiciones al sol. Además, podrían incorporar sensores para grabar las condiciones ambientales y detectar posibles cambios.


Con solo alterar las proporciones de los elementos que conforman estas nuevas partículas, aparece una nueva combinación de colores. De esta forma se pueden generar grandes cantidades de etiquetas diferentes.


Hasta ahora, los investigadores han creado nanocristales en nueve colores diferentes pero si tenemos en cuenta partículas que contienen seis cadenas, estaríamos hablando de que podrían alcanzarse 1 millón de posibles combinaciones de colores diferentes. Esta cifra aumentaría exponencialmente mediante el etiquetado de productos con más de una partícula.


Las micropartículas podrían ser introducidas en los productos durante el proceso de fabricación, también incorporadas directamente a una tinta y a otros objetos fabricados mediante impresión 3D. En el caso de los billetes, se incrustarían.


Otra ventaja es que pueden ser leídas con un descodificador poco sofisticado y, por tanto, mucho más asequible que los que se necesitan en la mayor parte de tecnologías anti-falsificación.


Cualquiera podría observar las partículas ya que sería suficiente la cámara de un smartphone, equipada con una lente de unos 20 aumentos.

 

Fuente: MIT News

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