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Cómo prevenir el fraude por suplantación de identidad

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martes, 03 de enero de 2017
Cómo prevenir el fraude por suplantación de identidad

La estafa a proveedores mediante la suplantación de identidad empresarial ocasiona graves perjuicios económicos que no están cubiertos por el seguro de crédito. El fraude por suplantación de identidad existe, pero se puede evitar tomando una serie de precauciones.

 

Aunque la forma de actuar de los defraudadores cada vez es más sofisticada, en general, este tipo de estafas comienza con la llamada inesperada o un correo electrónico de un nuevo cliente que comenta haber conocido la compañía en una feria o a través de su página web. Haciéndose pasar por un mayorista, un distribuidor, un importador o simplemente un cliente interesado, realiza un pedido casi siempre importante y apenas discute los precios y las condiciones.


Los nuevos clientes son el colectivo con mayor riesgo, ya que no existe información previa y se tiende a dar por válidos los datos que envían. Por eso, hay que estar atentos a ciertos indicios. Si en los emails se emplean términos que requieren responder con urgencia, si el pedido procede desde una dirección de Hotmail, Gmail, Yahoo, o si la solicitud se lleva a cabo sin pedir muestras y catálogos... Estos son algunos de los detalles que pueden levantar sospechas.


También puede ocurrir que el defraudador utilice los datos de un cliente conocido, en cuyo caso una buena práctica es mirar los pedidos anteriores para verificar que las cantidades son similares y concuerdan con la dirección de entrega. Si el proveedor no sospecha, la mercancía será remitida a su destino -otro motivo de alarma-, que suele ser un almacén de uso público o una dirección diferente al domicilio social de la firma deudora real. Aunque también es bastante habitual que los falsos clientes soliciten retirar ellos mismos la mercancía y los más 'atrevidos' pueden recibirla a la entrada del almacén o instalaciones indicadas.


De cualquier forma, este fraude no está cubierto en la póliza de seguro de crédito. Para evitar estas situaciones no deseables, lo mejor es seguir una serie de consejos como:


  • - Comprobar la autenticidad de los datos aportados. Máxime cuando el cliente es nuevo, conviene dedicar tiempo a comprobar que la información es auténtica: domicilio social, teléfono, firma de la persona que realiza el pedido, etc.

 

  • - Confirmar el pedido. A veces, con una simple llamada es posible asegurarse de que el pedido es real y proceder a la entrega en la dirección indicada.


  • - Extremar la cautela. Recibir el pago completo o por adelantado, o un anticipo a cuenta, por ejemplo, no supone que la operación sea segura.


  • - Dar instrucciones al transportista para que no cambie el punto de entrega sin consultar con el proveedor.

 

Fuente: Expansión

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