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Cooperación interbancaria para reducir los delitos de fraude, por Julián Ariza

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martes, 17 de diciembre de 2013
Cooperación interbancaria para reducir los delitos de fraude, por Julián Ariza

La sociedad está experimentando grandísimos cambios y éstos están afectando a la forma en la que las empresas se relacionan con sus clientes. Si nos centramos en el sector financiero concretamente, hemos pasado en poco tiempo de realizar las operaciones cara a cara a hacerlaa través de un ordenador y, más recientemente, de un teléfono.


Esto, evidentemente, conlleva un cambio tecnológico –y de mentalidad- por parte de las entidades financieras pero, además, abre la puerta al fraude de forma exponencial.


Hasta hace unos años, cualquier cliente acudía a su sucursal para solicitar un crédito; ahora, todo el proceso de interacción personal se ha perdido: las solicitudes se hacen online y el gestor pierde la certeza de quién se encuentra al otro lado del ordenador o del teléfono.


Por ello, cada vez con mayor necesidad, las entidades financieras deben contar con la máxima información posible sobre cada cliente, pero también con la tecnología que permita analizar dicha información para aplicarla en el momento preciso y poder utilizarla de forma consistente y estratégica.


Para conseguir la mayor información posible sobre las actividades sospechosas de algunos clientes se hace imprescindible contar con archivos compartidos entre distintas entidades.


En países como el Reino Unido se lleva haciendo desde hace tiempo con la base de datos CIFAS, que cuenta con casos de fraude de más de 300 entidades financieras asociadas y aporta más de 200.000 casos al año.


En España, gracias a la labor de Confirma Sistemas, se podrá contar, a partir de ahora, también con su propia base de datos de solicitudes incongruentes. Con esta herramienta, las entidades financieras podrán reducir el número de delitos cometidos pero, sobre todo, y no debemos olvidarlo nunca, los clientes serán los primeros beneficiados, ya que sus ahorros e inversiones serán más seguros y los costes operativos no crecerán.


En este sentido, me gustaría hacer una reflexión sobre el dinero defraudado a las entidades financieras: por alguna razón, algunos ciudadanos opinan que cometer un delito contra un banco no es tan grave, pues al fin y al cabo se trata de dinero “robado” a una organización que despierta sentimientos encontrados.


La verdad es que tal afirmación tiene su gracia, ya que presupone que las entidades financieras no van a actuar contra los delincuentes.


Y la realidad es que este tipo de delitos repercute directamente sobre los clientes y son éstos los que, finalmente, pagan el fraude –ya sea en forma de comisiones, tipos de interés más altos u otros costes añadidos con los que el banco busca recuperar las pérdidas obtenidas por el fraude-, por lo tanto desde todas las partes se debe apoyar la lucha contra el fraude y apostar por la cooperación global. 


Julián Ariza, Consultor Senior en FICO

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