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Internet, el medio por excelencia para fraudes con tarjeta

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jueves, 29 de noviembre de 2018
Internet, el medio por excelencia para fraudes con tarjeta

La escalada del comercio electrónico, la digitalización de la banca y el impulso de la tarjeta como método de pago han seducido a los ciberdelincuentes, que han centrado su atención en el robo de datos de las tarjetas bancarias. Es un tipo de estafa que apareció en la década de 1980 cuando tuvo lugar un aumento impresionante en el uso de tarjetas de crédito, débito y prepago a nivel internacional, pero que a día de hoy sigue latiendo con fuerza.

 

El uso de la tarjeta es cada vez más frecuente. De hecho, los últimos datos publicados datan de 2016 y revelan que número de tarjetas en circulación se incrementó un 6,6% respecto al año anterior, siguiendo así la tendencia creciente, según la ‘Memoria anual sobre la vigilancia de sistemas de pago’ del Banco de España. A finales de 2016 el parque de tarjetas emitidas en España ascendía a 74,5 millones, de las cuales 48,7 millones eran de crédito, casi duplicando los 25,8 millones de tarjetas de débito.

 

Internet, el teléfono y el correo electrónico son los medios por excelencia para realizar fraudes con tarjetas bancarias. Según publica el Banco de España, el 69% de estas operaciones fraudulentas se comenten a distancia, es decir, a través de estos canales. Sin embargo, sólo el 28% se realiza en TPVs (Terminal en Punto de Venta) y una minoría del 3% en cajeros automáticos.

 

Con respecto a los datos de fraude con tarjetas bancarias, en 2016 se registraron 888.000 operaciones fraudulentas con tarjetas emitidas en España, por un importe en el entorno de los 56 millones de euros. La cifra señala así un fraude medio de 63 euros por operación.

 

Copiado y duplicado de la tarjeta

 

Según estos datos, el mayor número de fraudes no son consecuencia del robo o pérdida de la tarjeta, sino que se producen por el copiado y duplicación de tarjetas de crédito mediante un enlace o un programa malicioso. Los mismos datos de la tarjeta que los ladrones antaño intentaban obtener a través de la observación directa del soporte físico, ahora los obtienen a través de Internet.

 

Cuando hay una obtención de los datos de las tarjetas de forma fraudulenta, la normativa obliga a la entidad correspondiente a devolver a los consumidores la totalidad del importe defraudado, asegura la OCU. La Ley de Servicios de Pago limita la responsabilidad del titular, por lo que el usuario no debe responsabilizarse de ninguna cantidad.

 

Los pasos a seguir en caso de robo de datos

 

Sin embargo, en los casos en que el fraude se produzca como consecuencia del robo o pérdida de tarjeta, el usuario es responsable por el uso fraudulento antes de la comunicación del robo o la pérdida, pero por una cuantía limitada a un máximo de 50 euros salvo culpa o negligencia grave.

 

Según la OCU, el primer paso a seguir es comunicar el suceso llamando por teléfono al banco y anular las tarjetas. También es necesario denunciar el robo de datos de la tarjeta puesto que sin la denuncia, no se puede reclamar contra los seguros o ir contra la entidad si no se hace responsable. A continuación, hay que reclamar ante el Servicio de atención al cliente o el defensor del cliente en caso que la entidad no quiera hacerse cargo de las cantidades defraudas. Si pasan quince días sin contestación o si la solución no es satisfactoria, se podrá reclamar en el Departamento de Conducta de Mercado.

 

Fuente: La Vanguardia

 

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