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La banca del futuro, cada vez más presente en España

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martes, 12 de febrero de 2019
La mitad de los españoles ya hace sus transacciones por internet. Es una práctica cómoda, rápida y, además, fiable, gracias a la aplicación de los más sofisticados sistemas de seguridad
La banca del futuro, cada vez más presente en España

En poco más de una década, la banca digital ha pasado de ser el capricho de atareados clientes sin tiempo a convertirse en una herramienta imprescindible para hacer operaciones bancarias y tener al día las cuentas corrientes. La irrupción de las fintech, las nuevas firmas financieras de corte tecnológico, ha supuesto en los últimos años una disrupción que ha transformado el negocio bancario, obligando a las entidades tradicionales a modernizarse para competir o colaborar en el nuevo mercado digital. España acoge ahora una segunda fase de esta revolución con la llegada de los neobancos y los challenger banks, plataformas que ofrecen ya un abanico integral de productos bancarios en competencia directa con la banca de siempre.


Estos bancos prometen hacer lo que ofrecen las oficinas de toda la vida, pero de forma más rápida, transparente, sin intermediación y sin salir del móvil. De un lado están los challenger banks, que son entidades de crédito con ficha bancaria similares a las tradicionales pero 100% digitales. Por otra parte están los llamados neobancos, que ofrecen servicios financieros tradicionales asociándose con los bancos de siempre, a menudo mediante aplicaciones móviles.


Estas plataformas se proponen como herramientas modernas, desenvueltas, ágiles, caracterizadas por una gestión eficiente, y con la posibilidad de abrir una cuenta instantáneamente o de comprar solo lo que el cliente quiere, sin que le propongan nada que no desee, y de forma instantánea. Su público objetivo son los millennials, los jóvenes que quieren el on line para desayunar, comer y cenar.


Las estadísticas oficiales demuestran hasta qué punto la banca del futuro es ya una realidad. El último informe de Eurostat, correspondiente a 2017, señala que el porcentaje de usuarios del internet banking en España ha pasado del 16% de 2007 a un 46% en 2017, una cifra que al cierre de este año seguramente superará el 50%. Es decir, nada menos que un crecimiento de 30 puntos en apenas una década, una velocidad de crucero a la que muy pocos sectores económicos se pueden apuntar.


Asimismo, las transacciones en internet han pasado de suponer 35 millones de euros en el año 2014 a llegar a 206 millones en 2017.


Las estadísticas demuestran, en definitiva, que los clientes son ya plenamente conscientes de todas las ventajas que tiene la banca digital. La primera de ellas, un ahorro en tiempo y, por tanto, en dinero, un activo muy valorado por las empresas.


La segunda, la flexibilidad horaria y geográfica, especialmente importante en un mundo laboral en el que estar disponible 24 horas días los siete días de la semana es algo ya innegociable para muchos clientes.


El tercer mérito de esta nueva forma de banca es el de una mejora tanto de las condiciones de las transacciones, con menos comisiones, como el de las promociones y ofertas, invitadas habituales en las webs de los bancos.


El cuarto, la transparencia, con un diseño de las apps o de las páginas webs en las que no hay ni trampa ni cartón.


Sin embargo, quizás una de las preguntas más importantes es la referente a la seguridad, ¿Son seguros? En otras palabras, ¿confiaríamos a estos bancos virtuales cantidades importantes de dinero? Para responder a esta pregunta, hemos recabando opiniones de algunos expertos:


Herraiz, de IEB, no tiene dudas: “Tanto los challenger banks como los neobancos son entidades seguras, especialmente estos últimos, ya que están respaldados por entidades tradicionales para ofrecer productos de crédito”.


Romera, de IE Business School, se muestra algo más prudente al respecto. “Si la seguridad del Banco Popular no estaba garantizada aunque se dijo que era la entidad más eficiente del mundo, ¿qué se puede decir de challenger banks y neobancos, que llevan en el mercado muy poco tiempo?”, se pregunta. Y añade: “Los hay de todo tipo, desde los que están regulados de forma absolutamente idéntica a cualquier otra entidad, a los que son opacos a la legislación, y saber en qué gradiente está cada uno resulta difícil, por la extrema complejidad de la regulación del sector financiero”, afirma.


Sea como fuere, Herraiz anima a probar un neobanco o un challenger bank con el objetivo de “comparar y ser más exigente con su banco tradicional”. Para él, de las entidades nativas digitales acabarán beneficiándose todos los clientes de la banca, “por la gran competencia que traen al sector”.

 

 

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