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La tasa de fraude en el sector del seguro crece sin cesar en nuestro país

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martes, 06 de marzo de 2018
La tasa de fraude en el sector del seguro crece sin cesar en nuestro país

¿Es el fraude algo con­sus­tan­cial al se­guro? Parece que sí. Por mucha cam­paña de con­cien­cia­ción que realice la in­dus­tria, por mucha co­la­bo­ra­ción que haya entre el sector y las fuerzas de se­gu­ri­dad, por mucha tec­no­logía que se uti­lice para des­tapar al es­ta­fa­dor, los datos mues­tran que el fraude sigue ahí, y cre­ciendo. La tasa de fraude na­cional se ha si­tuado en 2017 en el 1,73%, una dé­cima más res­pecto al año an­te­rior, y casi el doble desde 2012, cuando se en­con­traba en menos del 1%.


El dato no sale de las estadísticas sectoriales; habrá que esperar un par de meses para conocerlas, sino que es una extrapolación de las cifras de AXA España tras ponderarlas por su cuota de mercado geográfica. En cualquier caso, con los datos que hacen referencia al fraude en el seguro hay que ser cauto. Se trata del fraude que aflora, el que se detecta; del que ‘cuela’ nada se sabe. No obstante, desde el sector aclaran que el fraude se ha incrementado no solo porque se han detectado más intentos de sacarle a la compañía una reclamación ilegítima, sino también porque hay más casos. En AXA, el director de Siniestros de la compañía, Arturo López, explicó, en la presentación del V Mapa AXA del Fraude en España, que la compañía se ahorró el año pasado 62,7 millones en indemnizaciones fraudulentas, un 6% más que un año antes; los siniestros falsos sumaron casi 20.000, un 9,3% más.


Tipos de fraudes hay muchos, y aunque todos son (o deberían ser) reprobables, no todos son igual de preocupantes. El que más angustia a las aseguradoras no es el que comete o intenta cometer el cliente particular que pretende aprovechar la realidad de un siniestro para engordar la cuenta reclamando una indemnización por daños anteriores (fraude ocasional), o el que se planifica con antelación y alevosía (fraude premeditado); el que más tenso mantiene a la industria es el que llevan a cabo tramas organizadas. Y éste está aumentando de forma alarmante. Según los datos de AXA, el número de siniestros detectados llevados a cabo por estas bandas creció en 2017 un 19% y supone ya el 3,2% del total frente al 1% de 2015.


Línea Directa maneja otras cifras más inquietantes si cabe y centradas en el ramo de Automóviles. Según el IV Barómetro del Fraude en el seguro de Autos de la compañía, las mafias organizadas contra el seguro se han incrementado un 152% en España en los últimos 5 años. Francisco Valencia, director de Gobierno Corporativo de Línea Directa, explica que “el problema que más preocupa a los equipos antifraude de las aseguradoras es, sin duda, el de las mafias organizadas; bandas profesionales que se dedican a defraudar de forma sistemática y que, habitualmente, están vinculadas a otro tipo de delitos aún más grave. No es algo anecdótico; de hecho, el número de bandas organizadas detectadas por Línea Directa desde 2013 se ha multiplicado por 2,5”. Hay, al menos, 400 operando en España.


Normalmente estas bandas están centradas en obtener indemnizaciones por daños corporales, que son las más jugosas. Los fraudes más numerosos son aquellos centrados en la reclamación de un daño material, el 73%, según los datos de AXA; sin embargo, son los corporales los que generan el mayor montante económico, casi el 60%. Mientras que los importes medios que se tratan de cobrar aduciendo daños materiales es de unos 1.700 euros, en el caso de los daños corporales es de unos 6.500. Está claro que el fraude corporal, si sale bien, resulta un ‘negocio’ atractivo.

 

Las bandas organizadas no solo se centran en Autos. Su ámbito de actuación va más allá. Por ejemplo, hay que recordar un fraude destapado hace unos años, el de las falsas intoxicaciones alimentarias. La Guardia Civil detuvo en septiembre a 7 personas pertenecientes a una organización dedicada a captar turistas británicos para que presentaran en su país de origen reclamaciones falsas por una enfermedad alimenticia durante las vacaciones en hoteles de Mallorca. La banda podría haber defraudado más de 60 millones, según la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos. “Al final se ha contenido. No está resuelto al 100%, pero está en vías de solución gracias a la voluntad del sector, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado e incluso la implicación de los políticos”, afirma Arturo López.


El cerebro de la trama era una red formada por al menos 77 despachos de abogados. La práctica habitual era que el 60% de la indemnización obtenida de manera fraudulenta fuera para el letrado y el 40% restante para el turista. Desde AXA explican que el principal obstáculo al que se enfrentaban las aseguradoras era al hecho de que el régimen jurídico que aplicaba en estos casos era el británico, que no exigía al demandante más prueba que el recibo de la compra de un medicamento para justificar la intoxicación. Además, los plazos de prescripción eran muy elevados, 3 años, lo que junto a unos gastos jurídicos muy abultados incentivaban llegar a un acuerdo antes de iniciar la vía judicial.


Dentro del fraude organizado hay diferentes tipos. Esta trama se encontraría entre las de carácter profesional: existe un cerebro, unos captores y los que realizan los siniestros fraudulentos. Pero hay más clases de estafas. Están también las tramas que se podrían denominar sencillas, en las que una o varias personas encuentran la manera de cometer un fraude y lo repiten. Por ejemplo, el caso de una señora que obtenía información de sus amigas para generar partes falsos en sus aseguradoras. Más peligrosas son las tramas criminales, tanto que, según explica AXA, para la tramitación de estos casos hay protocolos de trabajo interno que evitan el contacto directo con un investigado y se cuenta con el apoyo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. En estos casos hay una pirámide de mando e intervienen personas cuyo modus operandi está basado en la comisión de delitos. Por último, estarían las tramas tecnológicas como, por ejemplo, los casos de suplantación de identidad.


Con menor volumen y menos dañino se han apreciado otras tendencias interesantes en la evolución del fraude. Al margen de las tramas organizadas, se ha observado un incremento en 2017 de la tasa de fraude al seguro por siniestro de móvil. Esta tasa es muy baja, pero es curioso cómo, según se explica en el informe de AXA, se ha detectado que en las semanas previas al lanzamiento de dos modelos de teléfono móvil (de los que se obvia el nombre en el estudio) se produjeron los repuntes de declaraciones más importantes del año. El objetivo de los defraudadores era lograr una indemnización con la que poder optar al nuevo modelo.


El seguro, pese a todos los esfuerzos, sigue siendo una industria muy expuesta al fraude. Y al margen de la picaresca de ejemplos como el anterior, lo más grave, sin duda, es el avance de las tramas organizadas, que además de ser peligrosas tienen la capacidad de hacer un importante ‘agujero’ al sector.


Fuente: Capitalmadrid.com

 

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