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Los pequeños fraudes en Internet: una gran amenaza para las tiendas online

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martes, 22 de enero de 2019
Los pequeños fraudes en Internet: una gran amenaza para las tiendas online

El auge del comercio electrónico se debe en gran medida a la aparición de un nuevo consumidor, que vive pegado a las nuevas tecnologías. Sin embargo, el éxito de este tipo de negocios también se ve amenazado por la aparición de nuevas amenazas, como los códigos corruptos, los hackeos, el software malicioso, el phising...


Pero no son los grandes ciberataques la única amenaza para las empresas, sino que las pequeñas estafas perpetradas por los pícaros 3.0 también ponen en riesgo estos negocios. Según el Consejo Económico y Social (CES), las tiendas online en España pierden más de 100 millones de euros al año por fraudes de los consumidores. Una parte de estas pérdidas las provocan lo que se conoce como "fraude amistoso", o negación de la entrega, un pequeño ciberdelito muy perjudicial.


Aunque las pymes invierten una gran cantidad de tiempo y dinero en detectar y evitar acciones fraudulentas o suplantación de identidad durante el momento de la compra, esto no es suficiente para prevenir el fraude amistoso.


En este caso, el delincuente, tras realizar la compra online, presenta una queja negando haber realizado dicha adquisición con excusas como: "yo no compré ese producto", "no reconozco ese cargo" o "sí que lo compré, pero jamás me llegó". Acto seguido efectúa una reclamación a su banco para que le sea devuelto el importe de esta, sin que exista una causa justificable.


En el momento en el que la entidad bancaria acepta la reclamación, si la empresa quiere recuperar el pago tendrá que demostrar con evidencias solidas que la compra fue verídica. Sin embargo, muchas empresas online prefieren huir de estos procesos y asumir las consecuencias de este fraude, aunque estén seguros de que el comprador les está robando por miedo a que estos usuarios no vuelvan a comprar o puedan hacerse eco de esta situación alegando una mala experiencia de consumo que repercuta en el resto de los usuarios y por la falta de información.


Muchos creen que se trata de un trámite complicado, pero, aunque pueda parecer a primera vista misión imposible, es más fácil de lo que parece. Los ecommerces podrán presentar como evidencia el intercambio de correos con el comprador, eso sí, siempre y cuando pueda acreditarse su autenticidad.


Fuente: El Economista.

 

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