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Cinco principios fundamentales para una correcta gestión del fraude interno

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viernes, 22 de junio de 2018
Cinco principios fundamentales para una correcta gestión del fraude interno

A pesar del aumento de la inversión para luchar contra el delito económico, muchas compañías carecen todavía de una estrategia de prevención y detección del fraude. El 54% de las empresas españolas asegura haber sufrido algún tipo de fraude económico en los últimos dos años, el 50% de los fraudes que se producen son cometidos desde dentro de la organización y el 69% de las compañías españolas ha aumentado el presupuesto para luchar contra el delito económico. Así se desprende del informe elaborado por PwC a partir de la encuesta anual a más de 7.000 compañías.

 

La irrupción de las nuevas tecnologías y las dificultades de las organizaciones para adaptarse por sí solas a un entorno económico en cambio continuo, complican la situación. El aumento de los fraudes detectados y su impacto han obligado a invertir en nuevas medidas de prevención para minimizar los daños.

 

A continuación mostramos cinco principios fundamentales para que una organización gestione proactivamente el riesgo de fraude. Esto es, los cinco elementos de un programa eficaz de prevención, detección e investigación de delitos:

 

1.- Establecer un programa de gestión del riesgo de fraude, como parte de la estructura de gobierno. También conocido como programa anti-fraude, que incluye una política escrita y que recoge las expectativas del Consejo de Administración y los altos directivos en relación con la gestión de riesgo de fraude.

 

2.- Realizar una evaluación periódica de la exposición al riesgo de fraude, con el fin de identificar potenciales actuaciones y fraudes específicos que la organización necesita mitigar.

 

3.- Implantar técnicas de prevención que eviten, en la medida de lo posible, posibles fraudes y mitiguen los impactos en la organización (tanto económicos como reputacionales).

 

4.- De forma adicional, implantar técnicas de detección, para descubrir fraudes cuando las técnicas de prevención hayan fallado o no hayan mitigado el riesgo de comisión de fraude.

 

5.- Implantar un proceso de reporting para solicitar imput sobre potenciales fraudes. La investigación del fraude debe coordinarse con la acción correctiva, para que la gestión sea adecuada.

 

Las técnicas de prevención de fraude no garantizan que el fraude no se cometa, pero son la primera línea de actuación para minimizar el riesgo.

 

Un elemento importante en un programa de prevención de fraude es la existencia de una política escrita que establezca quién es el responsable de gestionar el riesgo dentro de la organización en sus diferentes ámbitos y circunstancias (prevención, detección, e investigación). Entre otros de los muchos elementos trascendentales en la prevención del fraude, se encuentran los procedimientos de Recursos Humanos, los límites de la autoridad y los procedimientos transaccionales.

 

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