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Un paso más; del Big Data al Smart Data

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martes, 08 de agosto de 2017
Un paso más; del Big Data al Smart Data

La Transformación Digital de la Banca ha generado, y seguirá generando, múltiples beneficios tanto para las entidades como para los clientes. Sin embargo, también ha provocado que estas entidades estén más expuestas a los ciberataques. De hecho, la mitad de los ataques en nuestro país afectan al sistema financiero.

 

El fraude contra la banca abarca una amplia gama de prácticas y actos ilícitos relacionados con el engaño o la tergiversación intencional, y suponen en torno a 12.000 millones de dólares al año. La lucha contra el fraude, los delitos financieros y las brechas de seguridad, en todas sus formas, son uno de los retos más costosos a los que se enfrenta el sector financiero.

 

Detección rápida y respuesta son las claves para una nueva aproximación proactiva a la seguridad, en vez de reactiva, como venía siendo en el pasado. De forma muy resumida, el Big Data consiste en una base de datos que incluye una lista de registros ordenados en constante crecimiento y actualización. Estos registros se almacenan de forma segura y privada, y constituyen un inmenso historial de todas las transacciones, inversiones, operaciones, contratos y cualquier operación financiera que tenga un rastro digital.

 

Así, la esencia de esta tecnología es compartir de información. En este sentido, el problema es evidente, los conceptos tradicionales de «mi cliente y mi información» como eje central de la competitividad dejarán de funcionar. Se producirá no solo una descentralización de la tecnología, sino una descentralización de la información y de las operaciones. La competitividad pasará por compartir. Pero, ¿están preparadas las empresas y el sector para el cambio de mentalidad que esto supone? ¿Y las personas?

 

Pues con estas dudas todavía sobre la mesa, y sin habernos hecho a la idea de todo el potencial y las implicaciones del Big Data, y ya tenemos aquí el siguiente paso: el Smart Data. Mientras que el Big Data trata con ingentes volúmenes de información, estructurada y no estructurada, el Smart Data se focaliza en analizar fragmentos de esta información que realmente aporten valor, para identificar patrones y tendencias.

 

El Big Data se basa en cuatro factores: volumen, velocidad, veracidad y valor de los datos. Los dos primeros, volumen y velocidad, hacen referencia al proceso de captación y generación de los datos.



En cambio, la veracidad y el valor tienen que ver con la calidad y la utilidad de estos datos. Y aquí es donde entra en juego el Smart Data, filtrando la información realmente valiosa entre todo el ‘ruido’ de datos. Uno de los grandes beneficios del Smart Data es la capacidad para detectar patrones y tendencias. Mientras que el Big Data se basa sobre todo en el análisis de datos históricos sobre cómo un determinado usuario se ha comportado en el pasado, el Smart Data se enfoca a intentar entender la próxima necesidad que tendrá la persona. Por ejemplo, si ha pedido un préstamo, no solo intentamos ver si podrá devolverlo, sino para qué lo ha solicitado y qué le podemos ofrecer a continuación.

 

 

 

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